ANCHI.CL
Durante varias semanas de los meses de marzo y abril el financista Sebastián Piñera, candidato presidencial de la derecha chilena, estuvo ausente de protagonismo en el escenario político mientras el país vivía episodios de interés ciudadano, sindical y político. Repentinamente y para sorpresa de muchos, el domingo 4 de mayo el conservador diario “El Mercurio” destacó en la portada de su sección Reportajes una foto de Piñera con el palacio presidencial de La Moneda a su espalda y el título “Si yo fuera Presidente…”.
Fue la oportunidad que se le dio al financista para que pudiera opinar sobre asuntos de la coyuntura e intentar re-posicionarlo en el periodo. Es así que en el artículo abordó el conflicto laboral de los subcontratistas del cobre, las irregularidades en la empresa de Ferrocarriles del Estado, la acusación constitucional en contra de la Ministra de Educación, la fallida inauguración del hospital de Curepto y el acto de apoyo a la titular de Educación en una escuela primaria en el norte de la capital chilena a la que asistieron alumnos menores de edad.
Los cinco temas, por cierto, tuvieron que ver con cuestionamientos a los gobiernos de la Concertación y su reticencia al avance en derechos laborales. Ninguno de los asuntos tratados por Piñera en las páginas ofrecidas por “El Mercurio” dio cuenta de una agenda propia. Pudo quedar la percepción de que “si fuera Presidente” dedicaría más tiempo a criticar a los opositores que a asumir una actitud propositiva.
Tres días después, el mismo diario publicó una nota destinada a resaltar la posición de Piñera frente al conflicto entre trabajadores subcontratistas y la empresa estatal del cobre Codelco y, de paso, destacar las opiniones que tiene el personero de la derecha sobre el carácter de esa entidad, la forma de designación de su directorio, reiterar su idea de que las empresas privadas de pensiones (AFP) deban acceder a un porcentaje de propiedad de Codelco y que se termine con el 10% de recursos del cobre que se asignan a las Fuerzas Armadas.
Claramente el espacio otorgado a Piñera tenía la intención de ayudarlo en su posicionamiento frente a un tema de la coyuntura política y sindical.
Y cinco días después, “El Mercurio” le cedió espacio en la página 2 de su sección editorial donde bajo el título “¡A revitalizar la democracia!” -de claro tono electoralista- Sebastián Piñera desglosó sus “soluciones” en materia de institucionalidad democrática y electoral.
Para muchos no pasó desapercibido que el financista de derecha partió dicho artículo afirmando: “A fines de la década de los 80, los chilenos reconquistamos nuestra democracia con gran coraje y sabiduría”, en clara referencia al plebiscito en que el No de las fuerzas democráticas le ganó al SI de la dictadura de Augusto Pinochet. Contradictoriamente, las fuerzas políticas de derecha que son el sustento de Piñera -Renovación Nacional y Unión Demócrata Independiente- hicieron campaña por el SI y defendieron “la obra del gobierno militar”, empeñados no en “reconquistar la democracia” sino en darle continuidad al régimen pinochetista.
Como sea, es constatable la ayuda comunicacional que ha tenido en el último tiempo Sebastián Piñera de parte de “El Mercurio”.
Ciertamente no es nuevo que un periódico apoye la candidatura presidencial de un personaje político, al punto que hay países donde los medios de comunicación transparentan su posición editorial frente a un proceso electoral presidencial.
Es conocido que “El Mercurio” incentiva las opciones políticas del empresariado y de la derecha chilena, al punto que uno de sus antiguos editores, Joaquín Lavín, ha sido en dos ocasiones candidato presidencial de los sectores conservadores.
En círculos periodísticos y políticos se sabe, además, de la cercanía “y empatía” entre el director de “El Mercurio”, Cristián Zegers y el financista Sebastián Piñera, lo que facilitaría la publicación de los trabajos periodísticos proclives al candidato de la derecha. Dicha amistad vendría desde los tiempos en que Zegers era director del vespertino “La Segunda”, de la misma empresa periodística.